La escena fue lo suficientemente preocupante como para que el personal del refugio llamara al departamento de bomberos.
Una mujer que usaba andador llegó incontinente y cargando “una gran bolsa de medicamentos”. Era diabética, estaba tratando una fractura de tibia y padecía demencia relacionada con el alcohol, y fue “abandonada” en el refugio, según inspectores federales.